5 Errores comunes en las empresas familiares

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5 Errores comunes en las empresas familiares

En España las empresas familiares suponen un alto porcentaje de los negocios locales y pymes. Incluso un alto porcentaje de empesas con más peso dentro de la economía estatal. Sin embargo, muy a menudo unir lazos de sangre y laborales acaba provocando ciertos problemas.

No podemos ayudaros a solucionar estos temas a nivel emocional, pero sí podemos ayudaros a crear una buena base sobre la que desarrollar este tipo de negocios. A menudo, los vínculos entre diferentes miembros del equipo impiden que todo se desarrolle como debería. Por eso, conocer cuáles son los principales errores que han cometido otros antes que vosotros os ayudará a asentar unas bases más solidas y a evitar estos problemas.

5 Errores de las empresas familiares que debes evitar

Es obvio que dependiendo del sector y del tipo de negocio la situación varía mucho. Y también influye cómo es cada familia, qué grado de implicación tienen los diferentes miembros en la empresa, o cómo se relacionan fuera de ella.

Sin embargo, existen ciertos errores comunes a prácticamente la totalidad de empresas familiares que han terminado fracasando por el camino. Y, aunque el fracaso es una herramienta muy útil para seguir creciendo y mejorando, nosotros queremos ayudarte a superar los problemas y llevar el negocio hacia adelante.

1. Falta de organigrama

Ocurre muy a menudo que por miedo a peleas internas no se aclara bien en qué puesto está cada persona o quiénes tienen más responsabilidad.

No hay que olvidar que el negocio requiere cierta organización para poder desarrollarse con normalidad. Hay que tener en cuenta las capacidades de cada persona, su actitud y sus aptitudes, y la formación con la que cuenta, y asignar a cada uno el papel que debe cumplir dentro de la organización.

Aunque de primeras pueda parecer duro, a la larga se evitan muchos problemas y se permite que el trabajo fluya mejor.

2. Objetividad vs. subjetividad

Es bastante habitual que las emociones nos dominen. E incluso a veces, aunque objetivamente sepamos que algo está bien o mal, procuramos buscar un término medio para no herir a nadie. Es necesario que en el ámbito del negocio todos dejen a un lado los vínculos emocionales.

Por supuesto, las emociones deben estar presentes. Parte de lo bonito de las empresas familiares es poder crecer de manera conjunta también en este ámbito. Sin embargo, en las decisiones importantes hay que ser objetivo y ver todo en su justa medida. Si luego se quiere dar paso a las consideraciones emocionales y tomar la decisión en base a ambos aspectos, será perfecto. Pero sin ninguna duda hay que dejar espacio para valorar todo de manera objetiva.

3. Se disuelve lo personal y lo laboral

Muchas personas se quejan de no tener espacio para su vida personal porque cada vez más la vida laboral lo abarca todo. Con las nuevas tecnologías y los canales de comunicación actuales es cierto que a veces el trabajo se lleva a cualquier parte.

Cuando esto ocurre en las empresas familiares el sentimiento de agobio puede ser peor. Si comes con tu familia y sigues hablando de negocios, por ejemplo, parecerá que nunca has dejado de trabajar. Hay que buscar el equilibrio para hablar de trabajo en la empresa y olvidarse de ello cuando se disfruta de ocio y tiempo libre con los seres queridos.

4. El dilema de los sueldos

Si hay un tema escabroso en todo esto ese es el dinero. Resulta muy complicado decidir el sueldo de cada miembro. Y es en este tipo de cosas en las que hay que recurir a la objetividad. Se necesita valorar el tipo de trabajo que desempeña, su carga laboral, las horas de trabajo que realiza, etc.

El dinero es una de las características de un negocio que no debe gestionarse en base a los vínculos. Puede provocar problemas dentro de la familia, pero también dentro de la empresa con los trabajadores que no son familiares.

5. Presencia del paternalismo

Este error suele ocurrir en los casos en los que las empresas familiares han sido fundadas por una única persona con gran peso en la familia. Aunque más tarde amplie el negocio contando con otros miembros de su familia, es probable que a menudo los trate con el cuidado y el cariño que lo hace fuera de la empresa.

Puede parecer que es lo correcto, pero en realidad se está frenando a esas personas. Se impide que crezcan laboralmente con libertad, que expongan sus ideas y hasta que desarrollen el trabajo con normalidad.

Conclusión

Apostar por empresas familiares puede ser una muy buena idea para desarrollar un nuevo negocio y contar con un equipo fiel que persiga los mismos objetivos que tú. Sin embargo, es muy importante que se sepa separar cada área. Lo que tiene que ver con el negocio debe quedarse dentro de la empresa, y los problemas o las alegrías familiares se deben tratar fuera del horario laboral.

Siendo capaces de definir bien cada área y, sobre todo, con una muy buena comunicación, este tipo de empresas pueden llegar muy lejos.