¿Qué es la mediación jurídica?

¿Qué es la mediación jurídica?

Seguro que en más de una ocasión has oído hablar de la mediación o mediación jurídica, y es que este proceso es el más utilizado para resolver un conflicto antes de tener que acudir a la vía judicial.

Por ello, se trata de un sistema conocido mediante el cual, un “tercero” independiente e imparcial, pero con conocimientos de leyes, ayuda a dos partes enfrentadas a conocer el origen de su enfrentamiento, identificar las causas y consecuencias de este y encontrar una solución para resolver sus divergencias. Este último punto sería el principal objetivo de la mediación jurídica.

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El acuerdo al que lleguen las parte implicadas se formaliza en un contrato. Esto lo convierte en un servicio de resolución de conflictos ágil y más económico que si se realiza a través de un Juzgado. En la mediación jurídica, las partes implicadas acuden de forma voluntaria y asumen la mitad de los honorarios, dependiendo del tipo de mediación, teniendo en cuenta la complejidad o duración de la misma, entre otros aspectos.

¿A qué relaciones se puede aplicar la mediación jurídica?

Teniendo en cuenta que existen diversos tipos de conflictos provocados por diferentes causas, los ámbitos en los que se puede aplicar la mediación jurídica son muchos.

Podemos hacer en primer lugar una clasificación de conflictos:

  • Conflictos de información: se pueden dar en casos donde hay una carencia de información o técnicas de recogida de información diferentes, lo que puede dar lugar a una confrontación.
  • Conflictos estructurales: son casos donde los conflictos vienen marcados por condiciones exteriores a la persona implicadas, es decir, condicionantes geográficos, estructuras organizativas opresoras, escasez de recursos, entre otros aspectos.
  • Conflictos de intereses: se trata de la variante de conflictos más común en nuestra sociedad, ya que las partes consideran que para cubrir sus necesidades, la otra parte debe sacrificar sus intereses. Ello conlleva a una situación compleja de irracionalidad que puede derivar en un conflicto serio.
  • Conflictos de valores: en un mundo compuesto por diferentes culturas y religiones, cada persona tienen un sistema de valores a través del cual discierne entre las buenas y malas acciones, la injusticia, la ética, etc. Y a raíz de ello, pueden surgir diferentes conflictos donde una persona intentar imponer sus valores a otra, dando por no válidos los suyos.

Una vez diferenciados algunos de los conflictos que pueden tener lugar en nuestra sociedad, la mediación jurídica se puede aplicar a los siguientes tipos de relaciones, también diferenciados por ámbitos.

  • Mediación civil y mercantil, donde la mediación puede intervenir en contratos bancarios y de seguros, ámbito mercantil e hipotecario, relaciones de arrendamiento de locales de negocio, relaciones entre clientes y proveedores, impagos o relaciones entre socios, entre otras relaciones entre personas y empresas.
  • Mediación familiar, sobre todo en casos de separaciones y divorcios, donde el proceso puede ser menos tenso y conflictivo a través de la mediación para las parte implicadas y donde la pareja puede decidir los términos de la separación sin que lo haga un juez o abogado. También se convierte en una instrucción más corta y económica que intenta rebajar el clima de tensión y favorecer la colaboración y el respeto entre las partes implicadas.  
  • Mediación de organizaciones que atañen tanto a empresas públicas como privadas y donde las relaciones entre los diferentes miembros pueden ser conflictivas, ya que pueden darse conflictos de tipo horizontal, entre empleados del mismo rango, o conflictos de tipo vertical, que están protagonizadas por trabajadores y directivos. A través de la mediación en este tipo de conflicto se pueden prevenir bajas de carácter laboral y favorecer el entendimiento y colaboración de los equipos de trabajo, entre otras ventajas.
  • Mediación escolar como herramienta de prevención ante posibles conflictos entre entre alumnos, padres, profesorado u organizaciones de padres, entre otros.

Conclusión

La mediación jurídica es, sobre todo, un sistema que favorece el diálogo, la comunicación  y el consenso entre personas o instituciones enfrentadas, y que puede conseguir acuerdos de valor, pues las partes implicadas pueden decidir el resultado teniendo en cuenta el futuro de su relación y no solo su conducta previa.

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